jueves, 19 de marzo de 2009


EL HOMBRE TRONCO

Julius nació sin brazos, el pobre, pero como nunca los tuvo, nunca los echó en falta. Aprendió a hacer las cosas con los pies y la boca, tiene cara de soñador, adora la poesía romántica y le da pena no poder abrazar a su osito de peluche, regalo de la abuela materna. Las mariposas siguen a Julios a todas partes, ha corrido por ahí la voz que tiene la piel tan suave que ni ellas se pueden posar en sus hombros desnudos.

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