viernes, 3 de abril de 2009

Cleo sale todos los días guapísima de casa y se va al puerto por ver si viene algún barco y con él Fernando o alguna noticia al menos. El marinero que vino hace meses y poco después se fue dejándola más sola que la una está más presente en su corazón cada día. Del “tal vez vuelva, pero es mejor que me olvides” no recuerda más que la mitad, además de los besos, las caricias, las palabras dulces. Lo que olvidó es que tenía que olvidarle.

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