viernes, 3 de abril de 2009

Cuando Antonio sale a bailar hasta los pájaros se paran para oír su taconeo, todos miran hechizados, todas quieren bailar con él. Pero Antonio no tiene ojos más que para Cleo que justo no se da cuenta, obsesionada como está con la partida de Fernando, el marinero…
Está pensando en enrolarse en un barco ballenero, si a ella le gustan los hombres aventureros él deja de bailar y se va al otro lado del mundo, tal vez a la vuelta…



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