viernes, 23 de abril de 2010

de princesas y ranas

Conozco princesas que se dieron cuenta que el príncipe no lo era tanto y sin pensárselo dos veces, le quitaron la corona.
y a otra cosa, mariposa



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de cómo el amor nos vuelve tontos y ciegos y cualquier bicho verde nos puede parecer el príncipe de nuestros sueños.
la cantidad de fantasmas que hay que besar, pensando que son sapos (es fácil confundirse, caramba, la misma mirada, el mismo colorcillo…)
a seguir buscando, paciencia infinita. Quién quiere príncipes habiendo sapos tan monos



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Ay que ver lo bien que vivía yo en esta charca hasta que llegó esa chica y decidió que yo era su príncipe…
por qué yo?
Tengo que decirle que es un encanto, que no es culpa suya, que sin mi estará mejor, que no la merezco…
en fin




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o tantas otras historias....



acrílico sobre tabla
hilo sobre tela
tela sobre acrílico

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