domingo, 16 de junio de 2013

 
la cigüeña olvidó el gps  y la dirección de entrega, por lo que tardó un poco más de la cuenta en llegar. no podía llamar por teléfono para averiguarla, no era la primera vez que pasaba y tenía miedo al despido, tal y como estaban las cosas… así es que hizo memoria y recordó el pueblo y llegó al barrio de casas igualitas. madre mía, pensó, y ahora? Notó que el niño se movía dentro del bulto, es aquí, es aquí, para, cigüeña. sin pensárselo dos veces se posó, abrió su pico y el pequeño Hugo se lanzó en paracaídas segurísimo de que sus papás estarían en casa y le esperarían con los brazos abiertos, el distinguía la suya entre todas.
otro día de duro trabajo, no se acaba nunca siendo cigüeña.
 
imagen y cuento para un recién llegado, por encargo de Cristina.

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